Sevilla también tiene su sofá

La iniciativa cultural Sofá Underground celebra su cuarta edición en Sevilla.

No es un bar, ni tampoco una sala de conciertos y menos aún una discoteca. Ni siquiera está ubicado en un lugar en concreto.

Fue en 2012 en Madrid donde nació esta propuesta cultural que hace alrededor de un año llegó a Sevilla y hoy se ha extendido también por otras ciudades, como Barcelona, San Francisco o Budapest. Se trata de Sofá Underground, un microfestival de música y arte en casas prestadas para la ocasión con el propósito de crear un espacio hogareño e íntimo entre el artista y sus espectadores.

Momentos antes de que empezara el evento

Momentos antes de que empezara el evento

Esta original iniciativa es altruista y está abierta a cualquier disciplina artística: cine, música, fotografía, pintura…De hecho, en la última edición celebrada en Sevilla el pasado jueves, A. Moreno, uno de los artistas invitados, compartió con el público sus relatos. Para mantener la intriga, el lugar de la actuación no se desvela hasta unas horas antes de que comience.

4º edición de Sofá Underground Sevilla

La última edición sevillana tuvo lugar en un pequeño piso situado en la zona de la Alameda. En ésta, entre cálidas luces y cervezas frías,  intervinieron tres artistas: dos chicos que hicieron disfrutar a sus espectadores a través de su música, Bosco Valero con su proyecto BTheFake y José Carvajal, y, como comentábamos anteriormente,  el escritor A. Moreno.

Cartel de la última edición

Sin duda, los anfitriones, que ofrecen el espacio de forma desinteresada, juegan un papel fundamental en Sofá Underground, ya que permiten que en sus pisos se cree un ambiente acogedor y cercano compartido por los artistas, cuyas actuaciones duran alrededor de media hora, y sus espectadores. Para respetar este clima, los interesados en asistir a los eventos tienen que solicitar una invitación a través de las redes sociales de Sofá Underground.

Sofá Underground en la Alameda

Primera canción de Bosco TheFake que tocó que Sofá Underground Sevilla:

Mª Ángeles Ortega Ortiz

Conoce a:

Fuentes

  • Texto y vídeo propios.
  • Imágenes de Victoria Márquez y propias.
  • Cartel: https://www.facebook.com/SofaUndergroundSevilla (31/5/2014)
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CRÓNICA: A flote en ‘La deriva’

El grupo madrileño Vetusta Morla estuvo ayer presentando su nuevo disco, La deriva, en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Sevilla (Fibes). 

Sálvese quien pueda de la resaca que dejó ayer Vetusta Morla en Sevilla. El concierto lo abrió el grupo mejicano Zoé, que presentó su quinto trabajo: “Programatón”. La acústica no jugó su favor y esto, acompañado de la falta de ganas que el cantante mexicano transmitía, sembró el miedo por lo que quedaba por venir entre el público del auditorio, que de momento no estaba lleno. Pasaron sin hacer ruido por Fibes. O quizás hicieron demasiado. Debe ser cuanto menos frustrante dar un concierto sabiendo que el público está deseando que te marches, que lo importante es lo que queda por venir.

La salida de los Vetusta al escenario sobre las 21:45 horas revolucionó a las casi 3.200 personas que ya se encontraban en Fibes. Primero, salió Pucho a ritmo de La Deriva, tema que le da nombre al tercer trabajo de la carrera discográfica del grupo, y poco a poco le fueron acompañando el resto de los componentes de la banda. A La deriva le siguió Fuego. Empezaron fuerte, incandescentes los madrileños, que hicieron explotar al público sevillano a Golpe Maestro. Los asientos numerados del concierto se quedaron en la venta de entradas o, si vamos un poco más allá, en Zoé, pues esta tercera canción del mismo disco hizo levantarse a todos los espectadores para ya no volver a sentarse más.

Fotografía tomada por Mª Ángeles Ortega

Pucho, cantante de Vetusta Morla

Continuaron con temas del mismo álbum: La Mosca en Tu Pared y Pirómanos. Sin duda, fue una opción arriesgada, ya que al tratarse de un trabajo recién salido a la calle, todavía no es tan conocido por el público. Le siguen ya las clásicas Lo que te hace grande (Mapas, 2011) y Un día en el mundo (tema que le da nombre al primer álbum de Vetusta Morla, 2008), canciones en las que Sevilla se dejó la voz. El concierto seguía crescendo y así lo demostró Pucho cuando cantó Cuarteles de invierno, volviendo de nuevo a su nuevo álbum.

Maldita dulzura fue un punto álgido en el espectáculo, aunque hubo quien echó de menos a la Orquesta Sinfónica de Murcia. Maldita dulzura la suya, la de Pucho y el resto de la banda que anoche se entregaron completamente a su público. No hacía falta más que echar un vistazo al sudor de la camisa del vocalista.

Los Vetusta siguieron combinando temas de su nuevo álbum con otros más antiguos. Así, a La Grieta le siguió una versión más íntima de Copenhague, con el Indio al lado del cantante demostrando su manejo en la percusión. No fueron pocos los saltos que se dieron en Fibes con Valiente, que siguió a Las Salas de Espera, la cual Pucho cantó tocando una pandereta. Desde luego, no fue para menos, pues en este otro punto de inflexión las ganas que Pucho ponía en el escenario, a pesar del cansancio de la gira, se las transmitía a sus espectadores.

Fotografía tomada por Mª Ángeles Ortega

Vetusta Morla en Fibes

La euforia del público también estuvo fomentada por el juego de luces que durante todo el concierto acompañó a los madrileños. Además, las originales imágenes que se proyectaban en la pantalla de fondo, muchas relacionadas con el deporte, animaban la actuación. Al deporte se le confiere especial importancia en el álbum La Deriva. Así, de Valiente pedaleamos hasta Tour de Francia. En este último tercio del concierto se pudo disfrutar tanto de otros clásicos, como Sálvese quien pueda o de piezas recientes, como Sonata fantasma.

¡Stop! decía Pucho en una de sus pocas intervenciones, mientras al público, después de la locura desatada, le envolvía el miedo al pensar que el final estaba cada vez más cerca. ¡Alto!. Efectivamente, el concierto estaba llegando a su fin, aunque todavía siguieron sonando algunos clásicos.

Los Vetusta abandonaron el escenario pero volvieron para cerrar los seis bis con, como no podía ser menos, Los días raros. Los acordes de esta canción habían empezado a sonar mientras que Pucho, después de cerca de dos horas de un directo que no dejó nada que desear, se despedía de Sevilla animándonos a flotar en las distintas derivas en las que intentamos sacar la cabeza: políticas, medioambitentales, matrimoniales, sexuales… Derivas en la que, explicaba, estamos inmersos por distintas razones y por distintos culpables.

Fotografía tomada por Mª Ángeles Ortega

Vetusta Morla anoche en Fibes

Sin embargo, nos recordaba que todavía “hay esperanza en la deriva”. “Hundidos en la general pero a flote” iban los espectadores abandonando el auditorio sin poder parar de tarear.

En definitiva, un concierto en el que la energía fue su mejor ingrediente. Energía de los Vetusta y energía, por supuesto, de los sevillanos, que todavía hoy siguen con el ritmo en sus cuerpos.

Mª Ángeles Ortega Ortiz

Fuentes

  • Texto e imágenes propias

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